Se tiene la impresión de que una parte del arte actual contribuye a un trabajo de disuasión, a un trabajo de duelo de la imagen y de lo imaginario, a un trabajo de duelo estético casi siempre fallido. [...] Al parecer, se nos habría reservado para la retrospectiva infinita de cuanto nos precedió. Así sucede con la política, con la historia y con la moral, pero también con el arte, que no disfruta aquí de ningún privilegio. [...] Cita, simulación, reapropiación, el arte actual se dedica a reapropiarse de manera más o menos lúdica, más o menos kitsch, de todas las formas y obras del pasado, cercano, lejano y hasta contemporáneo. Russel Connor llama a esto "el rapto del arte moderno". Esta remake y este reciclaje pretenden ser irónicos, pero aquí la ironía es como la trama gastada de una tela; es el resultado de la desilusión de las cosas, una ironía fósil. [...] Ironía del arrepentimiento y del resentimiento para con la propia cultura.
Baudrillard, Jean, "Ilusión, desilusión estéticas", en El complot del arte, Ilusión, desilusión estéticas, Amorrortu, Buenos Aires, 2006, pp. 11, 12.
- Gangs of New York, Martin Scorsese, 2002. Que, pese a lo comercial que es, encierra una idea crítica hacia la América de hoy: ella no se forjó -como quieren hacer creer- con la paz de la firma de una constitución, sino con el enfrentamiento entre inmigrantes que no dejaban de llegar y "autóctonos". EEUU enación con sangre, como todas las naciones. No es un caso especial.
- Haz lo que debas, Spike Lee, 1989...mi cansancio me pudo y me quedé frita pero es curiosa la recreación de la famosa escena de La noche del cazador. Y os pongo un vídeo comparativo a continuación -con permiso de Apartamento Stroszek-.
- La escalera de caracol, Robert Siodmak, 1945. Al parecer, una película de culto, a caballo entre el expresionismo alemán y Hitchcock que, sin embargo, deja mucho que desear. La historia podría haberse explotado mucho más: asesino en serie que mata a mujeres "defectuosas", algunas pistas falsas, una madre delirante, y una muda traumatizada por la muerte de sus padres. Sin embargo, la película, salvo ciertos planos y juegos de luces y sombras, se resuelve con simpleza.Intrigantes los planos del ojo del asesino e incógnito el rol de la escalera de caracol, salvo -si queremos- por su relación con Vértigo.
- El árbol de la vida, Terrence Malick, 2011. Muy buena película que desata amores y odios. A mí me encantó y no se me hizo pesada, aunque afirmo con Boyero que uno se pierde un tanto en los paisajes del principio y del final en que el mundo nace y el alma se encuentra con los seres queridos en una especie de cielo-tierra de nadie. La música de Alexandre Desplat y la fotografía de Emmanuel Lubezki son impecables. Esta película no "cuenta" nada, no tiene historia, pero sí muestra una visión de la historia, del comienzo del mundo en una serie de explosiones y colisiones espaciales a lo 2001 Odisea en el espacio. Preciosas imágenes y manipulaciones digitales que transforman el cine en poesía. Pura lírica.
Por otro lado, la historia muestra la situación de una familia cuyo padre es severo, rígido, y aleja a sus hijos de sí con esa dureza. Una madre sometida a él. Unos hijos que crecen con ello y que así van descubriendo el mundo y van desarrollando su personalidad a partir de esos enfrentamientos. Por último, la película es un intento de volver a la infancia, a la inocencia, a la felicidad. Busca volver a los seres queridos que han pasado, que se han perdido, a esas relaciones estrechas que se enfrían a medida que uno crece. Es también un cuestionamiento de fe: se pregunta el por qué del mal en el mundo en clave teológica. El por qué de la muerte, del castigo divino aún cuando uno sigue a Dios y no el camino de la Naturaleza. No en vano la cita introductoria pertenece al Libro de Job.
Una película en que la muerte es una constante, la destrucción, que nos acecha de principio a fin.
En que se contrasta el poder terrible y lo sublime de la naturaleza, en que no somos más que una "mota de polvo".
Una película con una impecable luz y una maravillosa estética de los '50, tanto en los interiores , la decoración y la arquitectura, como en el vestuario. Un perfecto Brad Pitt y una preciosísima Jessica Chastain.
Es un film muy antinatural en realidad y que, sin embargo, me encanta. Me embarga.
WARNING: Nadie saldrá del cine tan contento como yo. Todos echan pestes...ahí lo dejo.
Varios conceptos últimamente están llamando mucho mi atención. Pero hay uno que me vuelve a la cabeza repetidas veces. Lo oí de boca de González de Ávila -de nuevo- por vez primera y tiene raíz psicoanalítica. Se trata de un concepto observado por Jacques Lacan. Es la PULSIÓN ESCÓPICA. Semánticamente, "escópico" viene del griego "mirar". Se trata pues de la pulsión a mirar, esto es, de la fuerza que nos impulsa a convertirlo todo en imágenes. Según Lacan, ésta nace en el período del espejo, es decir, en ese momento de la infancia temprana en que al fin nos miramos al espejo y reconocemos nuestro yo. Es pues la base de nuestra capacidad estética. Y es la etapa en que al formar nuestro yo, al recogerlo de la imagen que nos devuelve el espejo nos vemos ya escindidos: él es yo y yo soy él, pero no somos los mismos. Es decir, aquello mismo que nos permite apreciar la belleza, sentir; es lo mismo que nos escinde, que nos rompe. ¿La belleza está entonces emparentada desde el inicio con el dolor, la angustia o la inseguridad?
Esta posibilidad de experimentar estéticamente, me ha llevado a disfrutar y sufrir Sex, lies and videotape (1989), la opera prima de Soderberg. Me encanta Andie MacDowell. Y actúa soberbiamente como una histérica absoluta que lleva una vida de mierda, infeliz, mujer florero y cornuda. De pronto aparece en su vida un "bohemio" sufriente, muy diferente de su marido, que es tan cerdo como para tirarse a la propia hermana de ella, una adicta al sexo-para-llenar-el-vacío-interior. Este hombre tiene, como ella, problemas con elsexo. Pero de otro tipo. Y se dedica a grabar a mujeres hablando de sus experiencias sexuales para después tocarse. Y piensa que así lo ha superado. Las soledades se unen, se enfrentan, se entienden. Caricias.
Perfecta.
Graciosa sensación de vintage por el VHS.
Curioso enfrentamiento entre hermanas: acomplejamiento mutuo.
Recuerdos a Lynch por ciertas estridencias sonoras.
Inteligencia referencia al psicoanálisis como la "oreja que escucha para ser pagada": el vídeo-confesión que después cumplirá su función en el que graba pero que al tiempo construye ese mismo yo del que hablábamos antes.
Dicen que tiene un final feliz. Es cierto. Pero para mí todo es amargo.
En la clase de literatura comparada -por resumir su título- hemos comentado las tres tesis que sustentan el análisis semiótico que el profesor González de Ávila nos presenta a fin de argumentar que el arte no se puede leer sin palabras ni la literatura ver sin imágenes. Es decir: ninguna de las dos áreas domina la otra, sino que entre ambas hay una evidente complicidad y comunión a varios niveles. Un arte habla de los otros artes (tesis de interartisticidad), también toma discursos teóricos de fuera de sí misma y los representa o presenta (interdiscursividad), así como comparte sus mismas estructuras (intersemioticidad).
Todo esto me sugiere muchas cosas pero, especialmente éstas:
- La interdisciplinariedad así como los anteriores "inter-algo" salvan a Agustín Fernández Mallo de la acusación de apropiación indebida que sostiene la viuda de Borges por su libro Remake y que ha propiciado la retirada del libro de su venta en las librerías. Como recuerda José Luis Molinuevo, no hay mejor manera de salvar un clásico -de admirarlo- que sirviéndonos de él de la mejor manera. Y, además, la historia del arte sin "remakes" sería imposible. Para salvar a Mallo sólo hay que coger El hacedor borgiano y comparar: el homenaje es visible, palpable, evidente. Además, en mi caso, el mismo escritor tiene razón: yo cogí el de Borges influida por Mallo, y no al revés. Vamos, que la viuda -nueva Yoko, quizás (jaja)- debería estar contentar y no amargar.
-Hablamos de la interdiscursividad, el intercambio de relatos que producen -supuestamente- conocimiento. Que se alimentan y sostienen entre sí. Así, el arte se alimenta de la técnica, medicina, la física, etc. Por ello la idea del fractal es tan interesante. Porque podemos verla en pintura, en geometría, en la naturaleza o en literatura. Lo mismo en una col que en una pluma, una rama, etc. En arte es lo que llamamos mise en abîme, o puesta en el abismo, literalmente. Y esto me lleva de la poesía postpoética de Mallo a la escalera abismal de Vértigo -aunque dudo que eso sea un fractal-, así como al Gabinete de un aficionado de Perec. Metapintura. Metaliteratura. Autosemejanza. (Cada pedazo de nosotros somos nosotros mismos. En cada píxel -dice Mallo-, está contenida toda la historia de algo) Autodiferencia. Yoes del yo.
No me digan que no es sugerente. Seductor.
Ya paro.
Vaca fractal generada por ordenador y proyectada por Gabor Csordas y Gabor Papp
Experiencia cotidiana de mise en abîme
Uno musical
No me resisto a ponerles esta imagen de Perec. (Jaja!)
Por consejo de una de mis compañeras de piso -alemana, claro- je descubierto este curioso edificio que tanto violenta. Y no sólo, obviamente, por el contenido, como ocurre con un homólogo -podríamos decir- en Budapest que visité hace muchos años y del que me acuerdo perfectamente; sino por su exterior. El edificio dibuja una línea zigzageante, crispada. El material no es amable. Las ranuras que lo recorren nos llaman al corte, a la sangre si se quiere.Los bloques recuerdan al hacinamiento, la tipología es de barraca: trabajo, sudor y lágrimas desde que Adán comiera de la manzana.
Una compañera de clase ha realizado una performance dadaísta que me ha divertido mucho. Me ha chocado en nuestro ámbito académico que tirara papeles al suelo, gritara o se disfrazara de Tzara. Éste, por cierto, me despierta mucha ternura por su pareido con Kafka.
Por último, destacar que he terminado de leer el primer ibro del Proyecto Nocilla: puro rizoma (cuánto me gusta esta palabra) que me ha recordado al Dos Passos de Manhattan Transfer; salvando, claro, las distancias. Es un pasar de unas historias a otras a un ritmo vertiginoso, reunidas por la metáfora del desierto en medio del cual se encuentra un árbol. CARGADO DE PARES DE ZAPATOS COLGADOS. Huella de seres pasados. A ello se suma la mirada poética (postpoética) de Mallo sobre la ciencia y las nuevas tecnologías y...listo. Me ha gustado. Y me planteo trabajarlo. Está lleno de líneas de fuga que abren caminos y más caminos.
El día de ayer me regalaron, en total, cinco libros. -Estoy contenta, gracias.- Recapitulando:
- Dibujos de Kafka, que completa así, un poco más, mi colección de libros heredados de mi padre de esa ratilla asquerosa y tan llena de sentido.
-Francis Bacon: Lógica de la sensación, de Deleuze. El libro que esperaba desde hacía tiempo: mi proyecto de investigación, mi gran interés. Un acercamiento a la filosofía que creo que tiene más sentido y que más me llena, la francesa-posmoderna. La que más cablea, la que hace mapas, la que es rizoma y no fotografía.
(Estos dos primeros, los tengo con especial cariño, como regalo de mi novio que son)
-Sobre héroes y tumbas, -qué cadencia al hablar, que tono...me recuerda a Cortázar recitando Rayuela: dulce, amargo, triste y vital, muy vivo pero muriendo- del recién fallecido Ernesto Sabato. Hace tiempo leí El túnel y produjo una agradable sorpresa en mí, por lo que repetir es también bien recibido en este caso. Existencialismo, surrealismo y novela de formación reunidas, según me cuentan, en esta gran novela sobre la soledad y un largo etcétera.
(Regalo de una amiga "exiliada")
-Desartización: paradojas del arte sin fin (a partir del minuto 21), de Gerard Vilar, profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Barcelona. Partiendo del concepto de Adorno, se extiende en torno a la destrucción del arte que, al negarse a sí mismo, se realiza de nuevo en una nueva concepción de sí mismo. El arte ya no es Arte, pero sigue siendo arte. Se pone interesante la cosa y me recuerda mis clases de estética en la Sorbona con Monsieur Pouillaude, que trataba de acercarnos a esta estética contemporánea que trata de redefinir que es arte y qué no es arte...sin mucho resultado.
- Mirar alque mira: Teoría estética y sujeto espectador, de Luis Puelles Romero, profesor también de estética en la Universidad de Málaga.Una reflexión sobre el espectador que me lleva, directamente, a una de las conferencias a las que asistí este verano sobre la desaparición del autor tradicional y su sustitución por el espectador-autor, según Barthes. Interesante, muy interesante.
Estoy ávida de horas de biblioteca y lecturas sin fin. Demasiado verano, demasiados meses.