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lunes, 2 de julio de 2012

Video killed everybody


Fue una vez un tiempo de radios y casetes, de óleos y pinceles. Corrían las últimas décadas del siglo XX y la gente tenía miedo a la virtualidad. Para todos, la pregunta capital seguía siendo sobre la realidad. ¿Es esto real? ¿Lo es aquello? ¿Qué es lo auténtico? 
La televisión era masiva, mientras el casete grabado de la radio permitía la propia remezcla, participar en la creación de una lista de reproducción -cara A o cara B- era una cuestión identitaria. Aún yo, hija de los 80, pasé por esta fase clave, del mismo modo que he enviado muchas cartas. Mi generación, aún pertenece a un equívoco estado intermedio que nos hace cuestionar los adelantos. Eminentemente los "virtuales", aunque nos encanta la Wii, de modo que somos opositores de nuestra propia cultura. 
Sin embargo, igual que la radio había perdido fuelle ya, lo hizo la TV, que hoy, más que nunca, se ha convertido en un soporte anticuado, de padres. Internet se ha situado como el soporte supremo para todo tipo de prácticas; unas con mayor suerte de aprobación que otras. Pero, a pesar de todo, la TV sigue existiendo en casi cada casa -no tanto en las de las parejas más jóvenes-. Todavía a principios del segundo milenio de nuestra era,  yo misma he pasado tardes mirando MTV. (Lo que deja mi retro style en una zona vaga y oscura.)
Lo que los 80 hizo el casete en la radio, en los 90 lo hizo el vídeo. Como bien sabe Lana del Rey, también se mezcla y se colle, generando collages de los que hacía Schwitters en otros tiempos. La magia del vídeo es que permite sumar el color de la pintura, el sonido de la radio, el movimiento del cine y  la frescura de la TV en un mismo producto. 
Así, el vídeo se ha introducido en los museos "matando a la pintura", pero también se ha metido en los conciertos "matando a la radio". Hoy, hablar de vídeo es una vaguedad y hablar de videoclip es un tanto esencialista. ¿Qué es cada cosa? En cualquier caso, comprender el proceso sufrido y sus connotaciones sociales, políticas, estéticas y ontológicas, no es vano en absoluto. 
A esa comprensión, que nos permite dilucidar el momento actual en toda su complejidad e imbricación, nos pueden servir de apoyo varios elementos.
Por un lado, Javier Panera, publicó en 2010 un librito llamado Video Killed the Painting Star. Pintura e imagen en movimiento, en paralelo a la exposición homónima que realizó en el DA2. Ya en 2009, había dado a luz también su texto Música para  tus ojos. Artes visuales y estética del videoclip. Una historia de intercambios. Panera ha investigado este tema en profundidad y se ha especializado en el arte de los nuevos medios, desde la fotografía digital -que también estudian Juan Albarrán Diego o Víctor del Río-, a la pintura expandida, el cine, el netart, el vídeo y el videoclip. Su labor organizativa y colaborativa en estos ámbitos a lo largo de toda España es muy rica y es loable su apoyo e impulsión a los proyectos más pequeños. 
Hoy, en la Laboral de Gijón, se presenta la exposición eCLIPse, que recorre el vídeo en su versión musical. Me parece un IMPERDIBLE. 

De la manita de Lady Gaga a la de Robert Wilson hay un hilito de seda que de tanto que se acercan ni se rompe ni se enreda. 


sábado, 11 de febrero de 2012

Sábado, 11 de Febrero de 2012

Me despierto con ruidos fuertes en el pasillo de casa.
Noto la respiración pesada de mi madre en mi nuca y retraso el despertador del móvil.
Mi padre viene a putearme para que me levante y ya no me puedo dormir.
Apago el despertador y me levanto: tanque de café para desayunar con aroma de silicona.
Me ducho entre gritos, me depilo, me corto las uñas y me visto.
Llegan tarde a recogerme; empiezo el  Teleshakespeare que me compré ayer en la Casa del libro y que paseé junto a un libro de polaroids de Taschen toda la tarde. Teleseries: la nueva estética. Repetición, a propiacionismo, serialidad, velocidad, deseo. Culto al personaje. Consumo.
Me desespera el paso del tiempo que se escapa.
Bautizo: niña berrea. Tiene hambre: así de simple.
Fotos de bautizo en escaleras de iglesia.
Regalos, niños, comida.
Frío, mucho frío.
Cansancio y silencio.
Mallo... http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-09-02-12/1317497/ (minutos 5 a 30 aprox.)

martes, 27 de diciembre de 2011

Librerías

Mis últimas visitas...

Ayer descubrí en Valladolid una librería infantil y de libros ilustrados...estupenda: EL LOBO FEROZ. Altamente recomendable.

En Madrid estuve en varias librerías muy interesantes:
la clásica ya: LA CENTRAL.
Pero también en dos más pequeñitas, preciosas y ricas: Panta Rhei y Gloria Librería  y Espacio de Arte (Donde además había una exposición de Fernando Vicente...Vanitas adoradas...)

Supongo que la de Salamanca ya la he recomendado...pero vuelvo a hacerlo: La Nave es una librería de segunda mano de gente encantadora que combina libros y joyas con alguna pequeña exposición...



Ya os contaré...estoy atareadísima con mis proyectos para el master...en curso el proyecto arquitectónico de un centro cultural de cine...ya mostraré imágenes...

Feliz Navidad atrasada y mis mejores deseos para el año que entra!

miércoles, 19 de octubre de 2011

Estética del espacio y el Nuevo Drama

Ayer releí el texto de una conferencia a la que fui hace varios años en la Universidad de Valladolid del filósofo/esteta Domingo Hernández, de la Universidad de Salamanca. Delicioso fue y deliciosa es aún la relación que logra establecer en las diferentes concepciones del espacio contemporáneo: la dialéctica interior-exterior ha muerto y, por ello, surgen los monstruos, desaparece la intimidad, se comercializa, etc. Más aún, echamos en falta esos monstruos que estaban en la oscuridad de nuestras casa que ya no dan miedo porque no tienen NADA. Sólo queda, pues, la ironía.
Adjunto las obras que cita que he podido recuperar en Google:

Richard Hamilton; a la izquierda el famoso collage ¿Qué es lo que hace las casas de hoy tan diferentes, tan atractivas? (1956)
Ángeles Santos Un mundo (1929)
Miró, La Masía (1921-1922)
Arturo Torres y Jorge Cristi, Casa de vidrio
Rachel Whiteread, House (1993)
Marcel Duchamp, Fresh Widow (1920)
René Magritte, Respuesta inesperada
He encontrado una parte del artículo en Internet que, al parecer, andaba por ahí publicado aparte de en nuestra revista de filosofía de la universidad: "Puertas y ventanas: las amenazas alegres". Y que, quizá pertenezca a este libro: La comedia de lo sublime.

Alfred Kubin, El intruso (1936)
Cuerpo extraño, Mona Hatoum (1994)
Mona Hatoum, Homebound
Louise Bourgeois, Serie de Mujeres Casa, años '40
Las cosas son raras, Duane Michals, (1973)
Edward Ruscha, serie Some Los Angeles apartments (1965)
Dan Graham, Casas para América, años '60
Christian Boltansky, The Missing House, (1990)
Matta Clark, Splitting (1974)
Gregor Schneider, Casa Ur (desde los años 80)
Erwin Wurm, Hotel Rooms (2001)

En otro orden de cosas:
Abre mi novio el periódico allí dispuesto en el mostrador a la espera de tres libros que he sacado de la biblioteca y, de pronto, nos topamos con el titular que afirma que hay una nueva generación en marcha que quiere ir en contra de la literatura posmoderna. Ya estamos de posmodernidad hasta arriba, ya no queremos más literatura fragmentaria, queremos narrar. Volver al relato. -La verdad es que me ha aterrorizado un poco.- Os dejo aquí un link de una crítica-comentario a la que me siento afín. Se llaman el Nuevo Drama, como nos dice el autor del blog La medicina de Tongoy. Aún estoy digiriendo. ¡La Generación Nocilla acabada!?! Pero que dicen?! ¡Si acaba de empezar! SÍ A LA FRAGMENTACIÓN LITERARIA!!!

martes, 4 de octubre de 2011

Mallo y la interartisticidad e interdiscursividad e intersemioticidad

En la clase de literatura comparada -por resumir su título- hemos comentado las tres tesis que sustentan el análisis semiótico que el profesor González de Ávila nos presenta a fin de argumentar que el arte no se puede leer sin palabras ni la literatura ver sin imágenes. Es decir: ninguna de las dos áreas domina la otra, sino que entre ambas hay una evidente complicidad y comunión a varios niveles. Un arte habla de los otros artes (tesis de interartisticidad), también toma discursos teóricos de fuera de sí misma y los representa o presenta (interdiscursividad), así como comparte sus mismas estructuras (intersemioticidad).

Todo esto me sugiere muchas cosas pero, especialmente éstas:

- La interdisciplinariedad así como los anteriores "inter-algo" salvan a Agustín Fernández Mallo de la acusación de apropiación indebida que sostiene la viuda de Borges por su libro Remake y que ha propiciado la retirada del libro de su venta en las librerías. Como recuerda José Luis Molinuevo, no hay mejor manera de salvar un clásico -de admirarlo- que sirviéndonos de él de la mejor manera. Y, además, la historia del arte sin "remakes" sería imposible. Para salvar a Mallo sólo hay que coger El hacedor borgiano y comparar: el homenaje es visible, palpable, evidente. Además, en mi caso, el mismo escritor tiene razón: yo cogí el de Borges influida por Mallo, y no al revés. Vamos, que la viuda -nueva Yoko, quizás (jaja)- debería estar contentar y no amargar.

-Hablamos de la interdiscursividad, el intercambio de relatos que producen -supuestamente- conocimiento. Que se alimentan y sostienen entre sí. Así, el arte se alimenta de la técnica, medicina, la física, etc. Por ello la idea del fractal es tan interesante. Porque podemos verla en pintura, en geometría, en la naturaleza o en literatura. Lo mismo en una col que en una pluma, una rama, etc. En arte es lo que llamamos mise en abîme, o puesta en el abismo, literalmente. Y esto me lleva de la poesía postpoética de Mallo a la escalera abismal de Vértigo -aunque dudo que eso sea un fractal-, así como al Gabinete de un aficionado de Perec. Metapintura. Metaliteratura. Autosemejanza. (Cada pedazo de nosotros somos nosotros mismos. En cada píxel -dice Mallo-, está contenida toda la historia de algo) Autodiferencia. Yoes del yo.

No me digan que no es sugerente. Seductor. 

Ya paro.


Vaca fractal generada por ordenador y proyectada por Gabor Csordas y Gabor Papp 

Experiencia cotidiana de mise en abîme




Uno musical
No me resisto a ponerles esta imagen de Perec. (Jaja!)

jueves, 29 de septiembre de 2011

Jüdisches Museum Berlin, Dadá y Mallo

Por consejo de una de mis compañeras de piso -alemana, claro- je descubierto este curioso edificio que tanto violenta. Y no sólo, obviamente, por el contenido, como ocurre con un homólogo -podríamos decir- en Budapest que visité hace muchos años y del que me acuerdo perfectamente; sino por su exterior. El edificio dibuja una línea zigzageante, crispada. El material no es amable. Las ranuras que lo recorren nos llaman al corte, a la sangre si se quiere.Los bloques recuerdan al hacinamiento, la tipología es de barraca: trabajo, sudor y lágrimas desde que Adán comiera de la manzana.






Una compañera de clase ha realizado una performance dadaísta que me ha divertido mucho. Me ha chocado en nuestro ámbito académico que tirara papeles al suelo, gritara o se disfrazara de Tzara. Éste, por cierto, me despierta mucha ternura por su pareido con Kafka. 


Por último, destacar que he terminado de leer el primer ibro del Proyecto Nocilla: puro rizoma (cuánto me gusta esta palabra) que me ha recordado al Dos Passos de Manhattan Transfer; salvando, claro, las distancias. Es un pasar de unas historias a otras a un ritmo vertiginoso, reunidas por la metáfora del desierto en medio del cual se encuentra un árbol. CARGADO DE PARES DE ZAPATOS COLGADOS. Huella de seres pasados. A ello se suma la mirada poética (postpoética) de Mallo sobre la ciencia y las nuevas tecnologías y...listo. Me ha gustado. Y me planteo trabajarlo. Está lleno de líneas de fuga que abren caminos y más caminos.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Sabato, Kafka y una dosis de estética

El día de ayer me regalaron, en total, cinco libros. -Estoy contenta, gracias.- Recapitulando:

- Dibujos de Kafka, que completa así, un poco más, mi colección de libros heredados de mi padre de esa ratilla asquerosa y tan llena de sentido.



-Francis Bacon: Lógica de la sensación, de Deleuze. El libro que esperaba desde hacía tiempo: mi proyecto de investigación, mi gran interés. Un acercamiento a la filosofía que creo que tiene más sentido y que más me llena, la francesa-posmoderna. La que más cablea, la que hace mapas, la que es rizoma y no fotografía.

(Estos dos primeros, los tengo con especial cariño, como regalo de mi novio que son)

- Sobre héroes y tumbas, -qué cadencia al hablar, que tono...me recuerda a Cortázar recitando Rayuela: dulce, amargo, triste y vital, muy vivo pero muriendo- del recién fallecido Ernesto Sabato. Hace tiempo leí El túnel y produjo una agradable sorpresa en mí, por lo que repetir es también bien recibido en este caso. Existencialismo, surrealismo y novela de formación reunidas, según me cuentan, en esta gran novela sobre la soledad y un largo etcétera.

(Regalo de una amiga "exiliada")

- Desartización: paradojas del arte sin fin (a partir del minuto 21), de Gerard Vilar, profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Barcelona. Partiendo del concepto de Adorno, se extiende en torno a la destrucción del arte que, al negarse a sí mismo, se realiza de nuevo en una nueva concepción de sí mismo. El arte ya no es Arte, pero sigue siendo arte. Se pone interesante la cosa y  me recuerda mis clases de estética en la Sorbona con Monsieur Pouillaude, que trataba de acercarnos a esta estética contemporánea que trata de redefinir que es arte y qué no es arte...sin mucho resultado.



- Mirar alque mira: Teoría estética y sujeto espectador, de Luis Puelles Romero, profesor también de estética en la Universidad de Málaga.Una reflexión sobre el espectador que me lleva, directamente, a una de las conferencias a las que asistí este verano sobre la desaparición del autor tradicional y su sustitución por el espectador-autor, según Barthes. Interesante, muy interesante.


Estoy ávida de horas de biblioteca y lecturas sin fin. Demasiado verano, demasiados meses.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El "yo" como hipótesis de A.F. Mallo

13

"Hace mucho tiempo [tanto que parecen siglos] hubo un escritor muy importante y famoso llamado Italo Calvino que nos invitó a pensar en una ciudad muy bella constituida únicamente por sus canalizaciones de agua. Una maraña de tuberías que [según Italo Calvino] partiendo del suelo suben verticales por lo que serían los edificios, para ramificarse horizontalmente en cada planta en la que se hallaría cada piso. Al final de las tuberías pueden verse lavabos blancos, duchas y bañeras donde inocentemente mujeres disfrutan porque sí del agua. La explicación [según Italo Calvino] es que esas mujeres son ninfas que encontraron en estas tuberías el medio óptimo para desplazarse y así vivir sin obstáculos en su natural acuático medio. A lo que no nos invitó fue a pensar que dentro de cada uno de nosotros existe otra ciudad si cabe aún más compleja; el sistema de venas, vasos, arterias por las que circula el torrente sanguíneo, una ciudad que no posee ni grifos, ni aberturas, ni desagües, solo un canal sin fin cuya circularidad y constante retorno consolida un "yo" con el que salvarnos de la fatal dispersión de nuestra identidad en el Universo. Un desierto que no avanza, un tiempo mineralizado y detenido llevamos dentro. De ahí que el "yo" consista en una hipótesis inamovible que al nacer se nos asigna y que hasta al final sin éxito intentamos demostrar."

Fernández Mallo, Agustín;  Nocilla Dream, Ed. Candaya, Barcelona, 2010, pp. 37, 38

C. D. Friedrich
Autorretrato, Francis Bacon

martes, 30 de agosto de 2011

Mad men & Shop America

Estoy terminando la primera temporada de Mad men, un derroche de estética retro. Para aquellos que no lo saben, es una serie ambientada en una agencia de publicidad de Nueva York, a comienzos de los '60. En los tiempos en que bandadas de sucias palomas surcaban los sucios cielos de la ciudad, como diría Lorca -he estado analizando el poema "La aurora", de Poeta en Nueva York, interesantes imágenes, por cierto-. Los hombres enfundados en sus gabardinas y en sus gafas a lo Buddy Holly, cual hipster del montón, claro; mientras las esposas fieles y vestidas con tules y rosas esperaban en casa cuidando de los niños y haciendo la compra -Me traen a la memoria irremediablemente a la Sandy de Blue Velvet, de Lynch; o a una Laura Palmer sin asesinar: engaño- . Otras mujeres, ejercían de mujeres fatales, con poder; aunque siempre a la sombra de hermanos o padres: de apellidos. Algunas se pusieron a trabajar en oficinas u otros lugares. La guerra había pasado. De ellas, unas pocas deseaban trabajar, las otras solo buscar un buen marido.
Una sociedad machista, ahogada en los clichés y en los prejuicios.
Una sociedad en que comenzó a triunfar la psiquiatría y en que el psicoanálisis extendió su mercado -el psicoanalista me recuerda a Foucault, por contradictorio que resulte-.
Una sociedad capitalista 100%, en que el éxito mayor está en generar necesidades nuevas,, nuevos deseos. Estimular el deseo para hacer que nunca se agote, si acaso puede -desde que leí Deseo sobre deseo de Fernando Colina, pienso que el deseo es un bucle infinito que sube y baja pero no se agota, por lo tanto aquí tengo mis dudas-.
Me impresionan de esta serie, pues, muchas cosas. Aparte, claro, de las tetas de la secretaria protagonista: Christina Hendriks. 



Relacionado con esta serie, está el libro de mi más reciente adquisición. De nuevo Taschen. Esta vez caí en las garras de una oferta que se anunciaba en un color amarillo fosforito. Shop america. Diseño de las tiendas de los años '40, con la misma intención oscura que en la serie. ¿Por qué los nuevos escaparates, los nuevos maniquíes, el nuevo ambiente del comercio? Para vender. 



Me encantan esos magníficos mueblos. El estilo de los nuevos diseños. Nada "abuelítico". Se combinan materiales, se da importancia al metal y, sobre todo al cristal: luz. Diáfano. El mejor ejemplo, como dice el libro-catálogo: el cuadro de Hopper, el gran genio americano.





MENTIRA Y FELICIDAD EN EL MISMO PAQUETE. bONITO, MUY BONITO.

lunes, 1 de agosto de 2011

Glorioso Agustín Fdez. Mallo - incombustible

Si hay alguien a quien me alegre de haber conocido en lo súltimos tiempos, ese es Mallo -entre otros, claro, no vaya él a pensar que...- Fue en Salamanca, en la presentación de su último libro "El hacedor (de Borges), Remake", en el marco de la Feria del libro que se organizó en mayo, si la memoria no me falla. Fue una presentación llana, divertada y con críticas salmantinas incluidas. " ¿No cree usted que sus novelas pasaran de moda al hablar de elementos como los USB, etc? - Tanto como los elementos de que hablaba Cervantes" (No cito textualmente, pero algo así fue, palabra) Primera lección aprendida: No situarse en el "papel" de escritor cuando se escriba, sino, simplemente, escribir. Segunda lección: No tener en cuenta jerarquías. Una telenovela es un material de la misma caledad que Crimen y Castigo a la hora de escribir y, de hecho, es más de a diario.
Mi novio y yo, encandilados. Él de poco en poco me enseñaba novedades, cositas dispersas por la red del escritor en cuestión, como su "obsesión" (con perdón de él mismo) por los zapatos; que suscribe mi novio también, por cierto. Aquel día, me firmó Nocilla lab, dejándome un corazoncito en gold garabateado...libro que ya me he tragado y con entusiasmo, obviously.
De cuando en cuando, tambien me pasaba yo por su blog...cuando menos curioso: El hombre que salió de la tarta.
Lo último visionado, ha supuesto dos nuevos descubrimientos, de los que ya tenía lejana noticia gracias a José Luis Molinuevo, que se ocupa de tener a los alumnos de Filosofía de Salamanca, al tanto de lo último en estética. (Gracias, gracias y mil gracias, desde aquí que no me oye).
 Así pues, con este vídeo del que hablo, me ha llegado el atractivo de Ray Loriga y las espectaculares palabras de Eloy Fernández Porta, con quien Agustín realiza un espectáculo bizarro: Afterpop Fdez. & Fdez. (Spokenword). - Tan raro como suena - .  AQUÍ OS DEJO EL LINK.
En un comentario que hice a su blog, me contestó con este link que paso ahora a dejaros yo como fin de esta entrada con tanta palabrería: El mundo today.

La idea es esa, un poco la del rizoma deleuziano: la realidad no son compartimentos separados, todo está interconectado y estamos legitimados a ponerlo por escrito. (creo) 

Ha sido portada de Quimera y está en todas partes. Mallo me recuerda a mi tío, un coleccionista de vinilos afincado en Madrid, que no pasa un domingo sin que visite el Rastro, eso sí, muy de mañana, para evitar aglomeraciones.

jueves, 5 de mayo de 2011

Glorioso Zweig

Acabo de terminar de leer otra novela corta de Stefan Zweig: Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Un día que puede cambiarlo todo.
Situado en el ambiente burgués del siglo XIX en que las familias pudientes vivían cada época del año en un lugar de Europa y habitaban en lojusos hoteles; Zweig realiza una romántica y elegante crítica de su rigidez moral y vital. Los burgueses habían olvidado la vida y estaban encorsetados por las costumbres. Se habían apartado de la realidad, de la pasión que es nuestra fuerza en la vida. Juzgaban y prejuzgaban, no comprendían, exactamente como nosotros ahora.
Igual que en la ejemplar Madame Bovary, aquí el protagonismo está en manos de la burguesa histérica, que teme, constantemente, caer en la tentación y que es presa de su inconsciente. La pasión es sublimada en términos religiosos de saltidad, la seducción negada. Pero aquí la dama es, finalmente, consciente de la atracción por aquel joven loco por el juego, por el riesgo, que podría haber transformado su vida. Y lo confiesa; se siente avergonzada, siente la necesidad de eliminar de su vida esa mancha, ese interés repentino por todo aquello que en su rígida sociedad estaba prohibido: la desmesura, la escapada, el amanecer con otro cuerpo ajeno a uno al otro lado de la cama. Es esa necesidad de confesión lo que la condena, lo que la oprime. El no poder sacar su verdad de sí, como diría Foucault. Aparentemente, esa puesta en discurso de su deseo, la liberará. Sin embargo, al terminar el libro, sabemos que ella, más que nadie, es presa del poder moral. Ella lo probó y renegó por rechazo, lo cual es más doloroso aún.
Me irrita que me digan que el Werther es una novela de juventud. Que el romanticismo es algo de lo que hay que madurar. Este alegato en favor de la pasión es también un romanticismo que defiendo. Por ambiguo que resulte el final. Zweig no dejó de pertenecer a aquella sociedad y no dejó de ser burgués. Sin embargo, nos permite verlo, vislumbrarlo, leerlo y actualizarlo a nuestros ojos.
Como decía Nietzsche, hemos olvidado la vida, no sabemos vivir el presente, sino el pasado y el futuro, y ese es nuestro error.

From Google


domingo, 1 de mayo de 2011

Otro matrimonio de Murakami con el cine

Mi novio me ha anunciado una nueva unión de los escritos del gran novelista con el séptimo arte. Esta vez no es un relato mediano el adaptado, sino la enorme novela Tokio Blues. Norwegian wood. Con presentación especial en el Festival de Toronto, nominada al León de Oro en Venecia y nominada en tres categorías en el Festival de cine asiático, parece haber tenido cierta acogida. Sólo he visto el tráiler, pero se me ha hecho la boca agua. Seguramente la película no haga justicia al texto, pero con tan buen material de base, mal no puede estar...o sí. Ya lo veremos. Por el momento sólo soñaremos con verla -yo impacientemente-, y seguiremos estudiando hasta junio al son de Norwegian wood, de los grandiosos Beatles, que ameniza el tráiler. 


martes, 26 de abril de 2011

La desaparición de la figura humana

 Atget es sumamente importante por haber localizado este proceso [la desaparición de la figura humana en la fotografía y, con ello, el primado del valor exhibitivo del arte sobre el cultual] al retener hacia 1900 las calles de París en aspectos vacíos de gente. Con mucha razón se ha dicho de él que las fotografió como si fuesen el lugar del crimen. Porque también éste está vacío y se le fotografía a causa de los indicios.
Benjamin, Walter, “La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica”, en Discursos interrumpidos I, Taurus, Madrid, 1973, pp. 31
Walter Benjamin

Iglesia de Saint Sulpice, Eugène Atget

Calle vacía de París, Eugène Atget

lunes, 25 de abril de 2011

Gloriosos Zweig & Hesse

Después de unos días aislada en medio del seco campo castellano en un pueblo recóndito y feo, en una linda casa antigua tan fría como el hielo, volver a la calefacción es fácil, pero no al trabajo.
Se me ha ocurrido que no es tan malo estar encerrado si tienes buenos libros. Yo, tan cosmopolita, tan metropolitana, me he hecho al placer de sentarte al fuego e ir echando madera al tiempo que pasas buenas páginas. 
En éstas, terminé de leer otro de los regalos de mi novio. Se trata de un libro de correspondencia entre Herman Hesse y Stefan Zweig, dos mastodontes de la primera mitad del siglo XX. Descubrí a Hesse devorando los viejos libros de mi padre: Colecciones de relatos, Bajo la rueda, Viaje al Oriente... Aunque mi interés nació por la recomendación de mi primer profesor de Filosofía, en el instituto; Demian junto a El idiota de Dostoyevski. Pronto me llegó a lo más profundo y leí también rápidamente El lobo estepario y Siddharta después. Son libros siempre cercanos a la naturaleza, en que un alma perdida, atormentada se muestra. Eran tiempos difíciles y el escritor humilde de Cawl (Selva Negra) sobrevivía con problemas duros de salud al paso de la vida, siempre buscando el anonimato y yendo más allá, más hondo, también con la pintura. Siempre me ha tocado esa sensibilidad que expresa Hesse en todas sus obras. A Zweig lo conocí más tarde, ya en la carrera, leyendo una parte de La lucha contra el demonio. Y me cautivó su increíble capacidad para describir todo tipo de sentimientos, de situaciones. Me encanta su manera de recrear vidas de otros, de grandes personajes cercanos a él. Después leí, en cuestión de horas, Novela de ajedrez, una novela corta que habla del encarcelamiento de un artista, un magnífico jugador de ajedrez que acaba por volverse loco. La capacidad de Zweig de adentrarse en la psicología y los demonios de sus personajes es asombrosa, parece que lo conoce todo. Debía de sentirlo efectivamente todo él mismo en sí, pues el escritor de Viena acabó por suicidarse en Petrópolis, en su exilio en Brasil.
Esta correspondencia surgió en 1903 por Hesse y continuó a lo largo de los años hasta 1938, cuatro años antes de que Zweig se matara. Compartieron sus sentimientos e intereses, se intercambiaron obras y las correspondientes críticas, se apoyaron, se publicitaron mutuamente, se prologaron...también compartieron amigos -como Thomas Mann y Romain Rolland- y se visitaron. Incluso tomaron caminos similares durante las guerras -unidos al pacifista francés Rolland- y ayudaron a otros a sobrevivir en esos tiempos difíciles ante las adversidades que a ellos les asediaban por dentro y por fuera.
Me encantan, me han hecho disfrutar muchísimo, por eso os escribo esto. Aunque no esperen que las cartas sean muy profundas, no son como las Cartas a un joven poeta de Ranier Maria Rilke, esas son increíbles y no tienen ningún desperdicio. Éstas son las cartas entre dos amigos que se estiman y te permiten adentrarse en sus vidas, en sus problemas diarios y en sus reflexiones más íntimas.
Por otra parte, está editado en Acantilado, una editorial muy elegante con muy buenos libros.Sé que estas palabras son torpes, pero esto es lo que me ha salido...


Herman Hesse

Stefan Zweig

Fotos tomadas de Google

martes, 5 de abril de 2011

Glorioso Benedetti

En realidad, tengo más cosas que contar pero esta mañana, esperando en la odiosa "sala de espera" de un médico que siempre me hace aguantar durante una hora más de lo que debería en ese habitáculo rodeada de viejas con incontinencias; he terminado un libro. Se trata de Gracias por el fuego, del difunto Benedetti.
Los latinoamericanos (o sudamericanos) -no sé qué es lo polite-, suelen tener una fasatidiosa pedantería a veces para escribir. Una densidad y melosidad que a veces se me pega al paladar y me llena de cansancio. Me cansan un poco cuando los leo, van demasiado lentos y con palabrería demasiado barroca. Aunque Rayuela me gustó, igual que los poemas de Neruda...en fin, indecisión. Desde luego a Borges no me he enfrentado, aunque sí a Echenique que me agotó. Pero ni por asomo Juan Rulfo...dejémoslo, que quería hablar de Gracias por el fuego. Son 15 capítulos. Los doce primeros un tanto "hastiantes", aunque esta vez creo que sea a propósito pues la acción y el desenfreno de los últimos tres es trepidante. ¿La historia? Sencilla, contada con sinceridad y coherencia. Un hombre podrido de dinero, que lo pudre todo a su paso y a quien su propio hijo odia. Éste un cobarde que se va doblegando suavemente a ese yugo del detritus de la avaricia y, de pronto, se da cuenta de que perdió a su papá, a su mamá y toda su dignidad. Se vendió al demonio: su padre; igual que se vende a sus clientas, a las que se folla para no perder clientes. Para más guasa, su hijo es más bien rojo y él, pobrecito, está enamorado de la mujer de su hermano. Asesinato final frustrado y suicidio desolador huyendo de su camino como salvador del Uruguay. Aunque, eso sí, hace ver a su padre la realidad, aunque éste no varíe en su oscuro imperio y muestra así a la amante de éste, que hay otra vía, que es posible hacer algo mejor que someterse al capitalismo corrupto de ese viejo pellejoso.
No podía contener la emoción en la puta sala de espera. Ha sido maravilloso. Digno de lectura, digno de devoción, digno de mucho más que de este pobre comentario.
Al final, nada.

Y no quiero estropear esta entrada con nada más.

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